Reseña: Clase Turista en el Dreamliner de Aeroméxico

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Aeromexico-787 (1)

Con el nuevo Dreamliner de Aeroméxico, la aerolínea nacional de México puede darle un giro a su destreza a bordo.

Pese a las malas experiencias y multiples desperfectos que el mas nueva aeroplano de la Boeing ha sufrido desde su introducción en 2008, no pude eludir emocionarme cuando la primordial aerolínea de México anunciara la compra de una armada de 787 y, a la 1ª oportunidad, decidí volar a Nueva York en el Dreamliner de Aeroméxico.

La destreza en general fue placentera y con varios puntos a favor, y pese a que ciertos fragmentos deben mejorar, los nuevos aviones de Aeroméxico lo tienen todo para obtener a flote la menguante reputación de la aerolínea nacional mexicana. Aquí mis observaciones.

  • La 1ª impresión es que el avión es extremadamente silencioso a comparación con otras aeronaves de dimensiones similares. Aterrizaje y despegue fueron suaves y sin contratiempos. Al instante de empezar el decenso el ruido de los motores bajo de golpe a sólo ser un zumbido. Tan de sorpresa fue que llegué a pensar que habían fallado, sin embargo fue método regular. Al aterrizar en JFK, el frenado fue suficiente corto también. Desconozco todos los factores involucrados sin embargo a comparación con otros aviones, pareciera que el Dreamliner puede aterrizar en pistas relativamente cortas. Es una sorpresa el visualizar además como es que las alas pueden levantarse tanto.

  • Una de las funciones muy comentadas son las ventanas que disminuyen su luminosidad con un dominio electrónico. Cuando la pantalla azul esta totalmente encendida, la suma de luz que entra es mínima y los fragmentos otrora visibles, apenas pueden distinguirse. Pero el metodo no es perfecto; un dilema de software impidió manejar la ventana de la salida de emergencia inmediata al asiento. La luz no molestaba, sin embargo el hecho de no poder regular la intensidad de la misma fue un tanto frustrante.

  • Cada asiento cuenta con una pantalla personal táctil, con la que uno accede a las alternativas de entretenimiento y a los controles de luz interior por asiento y para llamar a algún socio de la tripulación. La selección de películas es limitada, mientras lo que abunda son las series de televisión. La plataforma además incorpora un metodo de chat entre asientos, para quienes vuelan separados o para quienes son un poquito mas aventureros al instante de coquetear. Quizá porque no estaban habilitadas o el metodo no daba para más, las funciones para conectar iPod/iPhone no reconocieron ninguno de los artefactos que conecté vía USB (aunque sí cargó las baterías; y el mapa actualizado en tiempo real simplemente se negó a cargar. Después de comentarlo con mi sobrecargo Connie, la tripulación hizo el intento de reiniciar el metodo un par de veces, sin embargo siguió sin funcionar.

  • Los baños, pese a estar en un espacio reducido, no se sienten apretados. La temperatura del agua en el lavabo es controlada electrónicamente y todas las funciones en el interior están muy bien pensadas y de sencillo acceso.

  • Los asientos son suficiente delgados y pese a que son cómodos, dudo lo sean lo ideal para un vuelo a París o Tokio.

  • Los compartimentos superiores son increíblemente espaciosos y en el techo de cada uno hay un espejo convexo para ayudarle a aquellos pasajeros de menor estatura a visualizar preferible qué es lo que esá en el interior.

*En donde Aeroméxico tiene una grande posibilidad para optimizar es en el servicio de alimentos. Preferiría no ahondar en los fragmentos pues esto se ha repetido cada vez que he viajado con ellos sin importar el destino. En mi particular opinión, sería preferible que se nos cobrara por un buen almuerzo a algo que es gratis(libre) y que fácilmente no es satisfactorio.

  • Y volviendo al tema de las salidas de emergencia, el Dreamliner es el rey indiscutible del espacio para piernas. El resto de los asientos de clase turista además dicen con un espacio generoso entre filas. El único esfuerzo de los asientos en fila de emergencia es el que los descansabrazos están empotrados y no pueden moverse.

En síntesioda la mala propaganda de la que ha sido objeto durante los últimos años, siendo a la vez el refinamiento de años y años por parte de Boeing en el proceso de fabricar aviones; y a 200 millones de dolares la pieza, la aerolínea mexicana apuesta su confianza en el enorme Boeing para redefinir por completo su destreza a bordo. Y muy posiblemente lo logre.

Espero la inserción del Dreamliner en las rutas fundamentales conforme vayan llegando de Washington. Aeroméxico lo necesita con urgencia.


Nomadistas


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